...Me tembló el alma.¿Qué hacer, qué podría hacer para triunfar, para tener dinero, mucho dinero? Seguramente no me iba a encontrar en la calle una cartera con diez mil pesos. ¿Qué hacer, entonces? Y no sabiendo si pudiera asesinar a alguien, si al menos hubiera tenido un pariente, rico, a quien asesinar y responderme, comprendí que nunca me resignaría a la vid penuriosa que sobrellevan naturalmente la mayoría de los hombres.
De pronto se hizo tan evidente en mi conciencia la certeza de que ese anhelo de distinción me acompañaría por el mundo, que me dije:
-No me importa no tener traje, ni plata, ni nada -y casi con vergüenza me confesé: Lo que yo quiero es ser admirado por los demás, elogiado de los demás. ¡Qué me importa ser un perdulario! Eso no me importa... Pero esta vida mediocre... Ser olvidado cuando muera, esto sí que es horrible. ¡Ah, si mis inventos dieran resultado! Sin embargo, algún día moriré, y los trenes seguirán caminando y la gente irá al teatro como siempre, y yo estaré muerto, bien muerto... muerto para toda la vida.
Un escalofrío me erizó el vello de los brazos. Frente al horizonte recorrido por navíos de nubes, la convicción de una muerte eterna espantaba mi carne. ...
De pronto se hizo tan evidente en mi conciencia la certeza de que ese anhelo de distinción me acompañaría por el mundo, que me dije:
-No me importa no tener traje, ni plata, ni nada -y casi con vergüenza me confesé: Lo que yo quiero es ser admirado por los demás, elogiado de los demás. ¡Qué me importa ser un perdulario! Eso no me importa... Pero esta vida mediocre... Ser olvidado cuando muera, esto sí que es horrible. ¡Ah, si mis inventos dieran resultado! Sin embargo, algún día moriré, y los trenes seguirán caminando y la gente irá al teatro como siempre, y yo estaré muerto, bien muerto... muerto para toda la vida.
Un escalofrío me erizó el vello de los brazos. Frente al horizonte recorrido por navíos de nubes, la convicción de una muerte eterna espantaba mi carne. ...
Silvio Drodman Astier, Capítulo III, El juguete rabioso, Roberto Arlt
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