El terror de la página en blanco y no la posibilidad de explorar el inmenso bagaje interior. El espectro que se abere ante mi es tan basto que sólo puedo sentarme a esperar poder afrontarlo. Entonces es cuando se arremolinan las experiencias (vividas o anheladas), los recuerdos dolorosos, las expectativas, más que nada las cosas que deje pasar por ser cobarde.
Caminos sinuosos que se abren ante mi, y sólo puedo contemplar la belleza del paisaje esperando que se deshaga en miles de fragmentos irreconocibles.
Fotos de la ciudad que amortiguan la caída libre del cuerpo inherte sobre el asfalto mojado despúes de una lluvia torrencial.
Collage de imágenes pero también de emociones contenidas dentro del cuerpo ya inherte esperando salir a la superficie de alguna manera, tal vez cayendo hacia una inexorable realidad que se avecina.
Un abismo de sentimientos callados que surgen a la superficie de la manera menos esperada.
En este momento es cuando siento como voy cayendo y cayendo sin tener un fondo definido en medio del abismo rocoso que tal vez, sólo tal vez, llegue al centro de la tierra para convertirme en magma y salir en forma de lava.
La manera de permitirme vivir en un mundo compartimentado y fragmentado está sufriendo una crisis inevitable ya a esta altura sin retorno.
A veces es bueno que no haya retorno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario