Si sólo la vida fuera abstracción pura y se pudiera vivir una existencia paralela, en un mundo metafísico de preguntas con respuestas, de triángulos y rectángulos, de colores primarios. Vivir dentro de un cuadro mondrianesco y perderse en su geometría, sus colores y sus proporciones tan magníficamente pensadas y ejecutadas, llegar al pináculo de la evolución, del naturalismo al arte abstracto, absoluto, puro. Negro, rojo, blanco, azul, amarillo.
Asimilar esa seguridad que da lo perfectamente calibrado, matemáticamente resuelto, aunque tal vez se prefiera algo de la sensibilidad de Kandisnsky, y sus colores matizados, fuertes, en degradé, sus líneas claras y sus curvas.
Volver al racionalismo, la funcionalidad de la década del ´20, aplicar Loos a la vida, y desligarse del movimiento academicista y la ornamentación, adoptar el pragmatismo, construirse con cinco puntos lecorbusianos, y dejar el desequilibrio de los deconstructivistas. Evolucionar…si fuera tan simple como la teoría darwiniana…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario