miércoles, 30 de noviembre de 2005

Creta siglo XXI...(mi versión de Cnossos)

Atrapada en mi propio laberinto, como el Minotauro, en medio de la isla-ciudad griega ¿sin forma de escapar?… creo que me conviene estar encerrada, después de tanto tiempo uno tiende a acostumbrarse, la rutina es inalterable y se teme a lo desconocido. La libertad se ve lejos, apenas un haz de luz que penetra por una rendija y siempre la sombra tiñendo todo de gris (y más gris), pero tarde o temprano tendré que salir, recorrer los caminos del laberinto, perderme, encontrarme y volverme a perder (para volver a encontrarme), nunca hay una salida fácil, sólo existen las salidas…
Pero la incertidumbre mata, el medio tiempo (tiempo muerto), ese instante cuando no se sabe para que lado salir corriendo… De alguna manera todos estamos en camino de algo y todos necesitamos salir de (y todos tenemos) nuestro propio laberinto, necesitamos la salida, pero la salida se convierte en el camino, y el laberinto es la vida que viene y va, que da vueltas y nos deja en el mismo lugar pero de distintas formas (hasta que nos demos cuenta que recalaremos en ese mismo lugar una y otra vez si no enfrentamos lo que deberíamos, con lo cual nos ganaremos el paso al siguiente nivel).
Pareciera que se gasta más energía decidiendo cómo eludirse, cómo convencerse que actually dealing with it, me ahorraría tiempo.
Aunque ¿qué es el tiempo después de todo? ¿la aguja corriendo, tic-tac?. Me deleita pensar cómo se etiqueta todo, en cierto punto me gustaría saber cómo era todo antes de nombrarse (si alguna vez ese tiempo existió), antes de que se tuvieran las palabras para expresarse o se necesitaran, acaso, para tratar de explicar cosas tan abstractas como las emociones, los sentimientos y tan ¿asibles? como los objetos.
Si a las palabras se las lleva el viento, y de un momento al otro, se fueran volando hacia otros lugares, se quedaran enganchadas en árboles, o en aviones o se estrellaran contra edificios (¿quién sabe?), quedaría la sensación de esto que ya está escrito, que esta asentado, de alguna extraña manera quedaría la intención de expresarse (y de entender que cada uno vive o escapa o enfrenta su propio laberinto), quedaría la sensación flotando en el aire esperando que alguien la agarre

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El Diario de Amy Jones© 2005 | Plantilla Blogger

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