martes, 22 de noviembre de 2005

...experiencia onírica

Hace calor, mucho calor. Ya es de madrugada y todavía no puedo dormirme. Nuestras espaldas se tocan, apenas se rozan y el calor nos envuelve en una selva tropical, húmeda, espesa…te escucho respirar, y el aire se hace cada vez más escaso, cuesta tomar aire, y olvidarse (cómo cuesta olvidarse). Me siento en la cama, empapada, casi no hay refugio, no hay ventilador, no hay brisa, no hay nada (y nada queda ya entre nosotros).
Me quedo mirando la ventana, estupefacta, absorta. De repente un paisaje que no había visto nunca: sólo estrellas, luna llena, una calma brisa que refresca y un lago resplandeciente que ilumina con la luz prestada del círculo de plata y las pequeñas reverberaciones de las lejanas constelaciones. Camino hacia el lago que me espera con un agua transparente, serena… me sumerjo, nado…el agua me absorbe y en un abrir y cerrar de ojos estoy nadando en el líquido que me nutre y me contiene, que me mantiene unida a la persona que me dará la vida. Esta soy yo y estoy por nacer de vuelta.

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El Diario de Amy Jones© 2005 | Plantilla Blogger

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