viernes, 18 de noviembre de 2005

...influencias y cuento

Y te vi venir, y te esperaba, como tantas otras veces, en la esquina de aquel café que solíamos frecuentar. Sólo que esta vez estabas distinto, el aire que compartíamos érase el mismo, pero lo respirábamos de diferente manera (y nunca me había dado cuenta de lo diferente que éramos ni cuán alejados estábamos uno del otro hasta ese momento). La expresión de tu cara te delataba, quiero decir…no efectivamente, porque todavía no sabía nada de lo que habías hecho, pero de alguna manera lo sentí (me pasó cuando escuche tu voz llamándome, cuando nos vimos la última vez supe que algo pasaría, que algo nos pasaría). -Hola bichi, ¿cómo te fue? (ambos tratando de enmascarar lo que de todas maneras saltaría)
-Bien, bah, como siempre… ¿Qué estás haciendo?
-Estoy escribiendo el primer párrafo del capítulo cinco ¿qué te parece?
-Bastante mejor que el otro que me hiciste leer el otro día (y lanzaste tu sonrisa socarrona)
Sin embargo, lo pasé por alto, dejé tu expresión de lado, seguí con la rutina…
De alguna forma escribir me libera, no digo que no tenga también sus limitaciones, que no me autosabotee, que no impida que mis juicios me nublen…tal vez…es sólo que me permito ser yo, de alguna manera…de alguna forma…o… no digo ser yo, digo, es algo así como los actores: expresarte (en el medio y espacio que puedas, quieras) en modos que no pensaste jamás que podrías, sacar de tus tripas, acaso, aquellas palabras que nunca pudiste pronunciar, eso libera, me hace sentir bien ¿no? si, por supuesto que si…
Te deshacías mirándote en el espejo, convenciéndote de que estabas bien, de que todo volvería a la normalidad, de que él todavía te amaba (en verdad lo hacía, ¿lo hará ahora?). Mientras la farsa continuaba…
-Si, ¿no? me parece que está mucho mejor (vino el mozo). Yo quiero un cortado chico y alguna masita seca (vos te pediste lo mismo de siempre)
En realidad no sé porqué el teatro: todo lo que necesitábamos saber ya lo sabíamos, todo lo que podíamos aclarar lo ocultábamos, todo lo que…
-Estás raro, ¿te pasa algo? No terminaste el café ¿seguro que no pasa nada?
-Seguro…
Cuando me desperté no sabía dónde estaba, me prometiste que me ibas a cuidar ¿esto es cuidarme?¿esto es por amor?... ahí viene la dosis de las seis y media.
(Rayuela –random- y Continuidad de los parques, J.Cortázar)

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El Diario de Amy Jones© 2005 | Plantilla Blogger

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