Entretejo silenciosa los hilos de mi vida, invisibles hilos que se van cruzando punto jersey, casi como una bufanda de 1,5 metros mi cuerpo se acomoda a su envase, agua en su contenedor, aire contenido. Pienso en como las cosas cambian de repente, cómo todo se hace imprevisible aunque controles cada detalle y pienses mil veces en cómo hacer las cosas. Aunque des vueltas en la cama pensando en esa mirada o en eso que te hacen sentir, aunque te repitas una y otra vez que no pasa nada (en verdad no pasa nada, ese es el problema)
Y todavía no lo creo, ¿sabés? Todavía no lo creo.
Una bocacalle entre miles de cruces en una ciudad inmensa que se ramifica como una telaraña, todas su luces (en una calle 2, 3 luces, y las veo cada vez de más lejos, se van multiplicando, de repente son miles, millones quizás). Una esquina abstracta en la que sigo esperando, un café melancólico, una ciudad gris como Londres, la lluvia, los paraguas, las ganas bucólicas de ser y estar.
Está esa persona, existe esa persona.
¿Está esa persona, existe esa persona?
¡Está esa persona, existe esa persona!
¿¡Está esa persona, existe esa persona!?
Repetirlo miles de veces hasta que las palabras ya no tienen sustento etimológico, y todo desaparece, se va desvaneciendo y lo ves esfumándose a tus espaldas, la cortina de humo surtiendo su efecto. Entonces ves lo que sos, un algo atrapado en un cuerpo que a veces se siente demasiado ajeno, queres salir pero es esto todo lo que hay por ahora, todo lo que podes poseer esta ahí delante de tus ojos, se ve borroso, si, pero ahí está al alcance de tu mano si sólo pudieras estirarla y agarrarlo…también se hace humo, se desmorona, se convierte en espejismo lejano, se hace aire.
Entonces te tomas cinco minutos para verte en el espejo, mirarte a los ojos, hablarte.
Existencialismo puro en su máxima exponencia, aunque no haya fórmula matemática, aunque ya nada signifique lo que debiera significar ni lo que significa.
Te fijás metas que tal ve cumplas, tal vez no, planificas tus años en función de tu carrera y de repente qué, de repente se termina y se empieza de nuevo de otra manera, se vuelve al mismo dilema, la raíz está en esto: en el circulo que se perpetúa de manera inexplicable, en subir y bajar una escalera caracol interminable, en pretender que el tiempo pare o el mundo se detenga sólo para que vos puedas bajar.
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