Tenía ese rara sensación cuando me levanté esa mañana, como si mi vida fuera a cambiar de un momento a otro… por empezar, ya no me perseguían esos tortuosos, sombríos, apocalípticos pensamientos sobre mi (patética) existencia, es más, estaba segura de que no era patética (tan segura como lo estoy ahora). No tenía facu a la mañana, así que pude escuchar mi programa de radio favorito o la música que estuviera a tono con mi humor esa mañana. Todavía no trabajaba (no había juntado las fuerzas necesarias para abrirme paso en el mundo adulto), casi no tenía responsabilidades...salvo hacerme cargo de mi vida (y apenas podía hacerlo)… Eso era lo que complicaba mi existencia, lo que la hacía intolerable, lo que no soportaba, contra lo que no peleaba o luchaba…
Pero esa mañana fue diferente, el día se sentía extraño, como tranquilo, el sol parecía calmo (si hay alguna chance de que así sea), no había nadie en aquella tranquila casa de suburbio, salvo ella y su perra, incondicional como siempre -se comunicaban con su propio lenguaje alimentado por años de amistad canina-humana-… calma ella también, preparó su desayuno con suma atención, mientras canturreaba algún coro de alguna canción, que la hacia sentir especial, después de todo ese día era raro (raro bien), café con leche (más café que leche), dos tostadas de pan de salvado con queso Light (tan Light, que casi no tenía gusto), algo de tele para las primeras noticias de la (media) mañana, algún choque, un puente cortado, otra manifestación lo de siempre…
Pero ¿porqué el día se sentía anormal? Por qué esos pensamientos ya no la atormentaban, ¿qué le había sucedido?, la vida por delante se le abría como las flores en primavera (si, también soy cursi), se le presentaba asombrosamente optimista, tal vez, por primera vez…
Desde que tenía memoria, la vida había sido respirar y soñar con un nuevo mañana, desde que iba a la primaria y los chicos no captaban mi onda exótica-asiática (o los rasgos que tengo, según mi psicóloga, a la que fui un año), me torturaba a mi misma, me echaba la culpa, me costaba ser amiga, tener amistades que no se sintieran falsas a lo último. Incluso en la secundaria la perspectiva no fue demasiado diferente, con algún que otro drama en el medio, con alguna pérdida importante, mi vida no sólo no mejoró su panorama, sino que me lleno de inseguridades, de neurosis (la histeria la aportó la facultad)… La facultad, mi salvavidas en aquel verano que esperé que todo cambiara, no resultó con pociones mágicas, sin embargo, me enseñó lo que es la ironía, el sarcasmo (y poder reírse de una misma)…y sin darme cuenta, ya soy una mujer…
Por primera vez en su vida, en esa mañana soleada, en que recordaba, añoraba, un tiempo distinto que no vivió pero que, sentía, estaba viviendo finalmente, el futuro se le presentó deliciosamente incierto… desde ese día ya no se preguntaría ¿por qué no?, ya no se conformaría con no hacer nada, ya no se atormentaría con preguntas sin respuestas (ni con declaraciones de patética existencia), ya no se ocuparía de aquellas cosas, sentimientos, que escapaban a su control y alcance, sólo se limitaría a vivir (lisa y llanamente) con la intensidad que sintiera… con el latido del corazón (sin que interviniera tanto la analítica mente que poseía) y no miraría atrás (o sólo lo haría para aprender de los errores)…
(Así es como quiero que empiecen mis mañanas todos y cada uno de los días que viva…)
sábado, 20 de agosto de 2005
Rebirth
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