¿Por qué no? ¿por qué no? Te preguntás y seguís preguntando, mirando la niebla detrás del vidrio, porque no podría haber salido el sol, tenía que ser un día terriblemente melancólico… las estrellas y el cosmos están determinados a hacer de tu vida un infierno, eso si que no lo dudas, estás segura que el día que naciste el universo ya había decidido que tu vida no sería glamorosa, más bien sería como la de Bridget Jones (sin Darcy ni Daniel).
Y de un momento a otro ya no te preocupás porque el colectivo va a la remanija, ni porque todavía estás a años luz de llegar (sí, cortaron el puente de vuelta), bueno, ni porque otra vez llegás tarde…te preocupás un poco porque, aunque te bañaste la noche anterior y estás levantada desde hace como una hora, sentís que lo único que faltó fue lavarte la cara, y siempre alguien te mira raro… pasado este momento volvés a la interrogante, que tal vez no te desvele (por lo menos esperas que no lo haga esta noche) pero que sin embargo no deja de acecharte… ¿por qué no? ¿por qué no?
OK, tiempo de ver que hay en los alrededores… llegarás tarde pero agarraste el colectivo a la hora justa: 9 y yuppies por todos lados (traje y mochila, no sos religiosa pero bendecís al primero que lo haya implementado como uniforme) tal vez el universo no sea tan malo después de todo…
Lástima que volvés a tu realidad, y aunque alguno te haya mirado, el clima se ve más auspicioso que la vida misma. Esa que estás segura que no cambiará, después de todo si las estrellas y el cosmos están complotados no hay como hacerles frente ¿no? Y volvés a pensar ¿por qué no? ¿por qué no? (si, necesitabas preguntártelo dos veces, y mil más) obvio, antes que lo positivo aflora lo negativo y encontrás más cosas de las que querías (creéme)…sin embargo, te lo preguntas una y otra vez (insistente, persistente más que nada)
Te prometés que es la última vez que lo pensás, pero no podés convencerte de algo de lo que no estás segura… dejás de pensar, te subís al otro colectivo que también rebalsa de gente. Estás por la máquina expendedora, ves que hay lugar atrás pero a nadie parece importarle y llegar atrás es lo mejor que te podía pasar (si hiciste bien los deberes y sercheaste a un posible candidata/o a abandonar el vehículo, en poco tiempo más ya estarás sentada).
Como podés (traducción: llevándote a todo el mundo por delante, porque el universo no te pudo dar la altura suficiente para llegar al caño –el de arriba-, y gracias a tu fuerza de voluntad, con la canción de Carrozas de fuego de soundtrack), arribas al fondo del bondi… te lo imaginás ¿no? En resumen, llegaste al fondo, encontraste tu candidato/a pensás que vas a tener que batir el record de velocidad en sentada, pero no, obtenés el asiento en buena ley…
Ahí, es cuando verdaderamente te pones a pensar ¿por qué no?, y además de las cinco mil razones que se te ocurren, tal vez haya una que sea terrible: porque sos vos, pero también hay una pregunta que pasaste de largo ¿tengo que dejar de ser yo para conquistar algo (alguien)?y la respuesta normal que sería no para mi se traduce en un si… y… o… ok, antes de pasar al segundo pozo depresivo de tu historia…¡pará!¡pará!¡dejá de pensar!... a él le debe estar pasando lo mismo que a vos.
Y de un momento a otro ya no te preocupás porque el colectivo va a la remanija, ni porque todavía estás a años luz de llegar (sí, cortaron el puente de vuelta), bueno, ni porque otra vez llegás tarde…te preocupás un poco porque, aunque te bañaste la noche anterior y estás levantada desde hace como una hora, sentís que lo único que faltó fue lavarte la cara, y siempre alguien te mira raro… pasado este momento volvés a la interrogante, que tal vez no te desvele (por lo menos esperas que no lo haga esta noche) pero que sin embargo no deja de acecharte… ¿por qué no? ¿por qué no?
OK, tiempo de ver que hay en los alrededores… llegarás tarde pero agarraste el colectivo a la hora justa: 9 y yuppies por todos lados (traje y mochila, no sos religiosa pero bendecís al primero que lo haya implementado como uniforme) tal vez el universo no sea tan malo después de todo…
Lástima que volvés a tu realidad, y aunque alguno te haya mirado, el clima se ve más auspicioso que la vida misma. Esa que estás segura que no cambiará, después de todo si las estrellas y el cosmos están complotados no hay como hacerles frente ¿no? Y volvés a pensar ¿por qué no? ¿por qué no? (si, necesitabas preguntártelo dos veces, y mil más) obvio, antes que lo positivo aflora lo negativo y encontrás más cosas de las que querías (creéme)…sin embargo, te lo preguntas una y otra vez (insistente, persistente más que nada)
Te prometés que es la última vez que lo pensás, pero no podés convencerte de algo de lo que no estás segura… dejás de pensar, te subís al otro colectivo que también rebalsa de gente. Estás por la máquina expendedora, ves que hay lugar atrás pero a nadie parece importarle y llegar atrás es lo mejor que te podía pasar (si hiciste bien los deberes y sercheaste a un posible candidata/o a abandonar el vehículo, en poco tiempo más ya estarás sentada).
Como podés (traducción: llevándote a todo el mundo por delante, porque el universo no te pudo dar la altura suficiente para llegar al caño –el de arriba-, y gracias a tu fuerza de voluntad, con la canción de Carrozas de fuego de soundtrack), arribas al fondo del bondi… te lo imaginás ¿no? En resumen, llegaste al fondo, encontraste tu candidato/a pensás que vas a tener que batir el record de velocidad en sentada, pero no, obtenés el asiento en buena ley…
Ahí, es cuando verdaderamente te pones a pensar ¿por qué no?, y además de las cinco mil razones que se te ocurren, tal vez haya una que sea terrible: porque sos vos, pero también hay una pregunta que pasaste de largo ¿tengo que dejar de ser yo para conquistar algo (alguien)?y la respuesta normal que sería no para mi se traduce en un si… y… o… ok, antes de pasar al segundo pozo depresivo de tu historia…¡pará!¡pará!¡dejá de pensar!... a él le debe estar pasando lo mismo que a vos.
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