miércoles, 26 de octubre de 2005

la luz al final...

Voy caminando por un pasillo o algo que se parece mucho a un pasillo, está oscuro y no se ve nada, sólo se advierte el lugar por el cuál camino lentamente. Noto que hay paredes a los dos costados, que limitan mis movimientos, quiero decir, no puedo volver atrás (porque así lo siento) y tampoco puedo girar hacia los costados (las paredes: intangibles, están pero nunca las toco, sólo las percibo). Sin embargo, hay un reflejo de luz que me indica el sendero por el cual me dirijo sin prisa pero sin pausa, expectante. El ambiente es raro, no hace ni frío ni calor, no sé si estoy vestida o no, ni adonde estoy yendo exactamente, sé que no tengo ningún temor.

Ahora me da la sensación de que estoy en un túnel, la luz se va haciendo cada vez más intensa como si me estuviera acercando a algo...puedo ver el destello también sobre mi cabeza y hacia delante; reparo que el techo no es plano sino abovedado, lo cual refuerza mi impresión.

El final cada vez más cerca y la luz más brillante (ya no me deja ver el camino por delante). Casi como al principio avanzo a tientas, obnubilada, enceguecida, me doy cuenta que tampoco escucho nada, ni siquiera mi respiración o los latidos de mi corazón o los pasos que voy dando. Todo es silencio, paz, serenidad.

Repentinamente siento que finalmente llego a algún lado, e incluso lo veo. De cierta forma parezco reconocer una puerta que proyecta una especie de sombra hacia el otro lado como si la luz no viniera desde allí sino desde este lado: está entreabierta y me invita a pasar (al mismo tiempo es paso obligado, no tengo otra opción).

Al llegar al marco de lo que indefectiblemente es una puerta, dudo por unas fracciones de segundo, aún sabiendo que no hay vuelta atrás, que no tengo permitidas otras acciones más que las de seguir adelante y ver lo que me depara el camino a transitar.

Así que, sin más, me dispongo a atravesarla, no sin cierto temor, advierto (temor que no había manifestado anteriormente). No era éste un temor fundado tampoco uno paralizante ni petrificante, no duró demasiado, como expresé sólo una fracción de segundo (a lo sumo unas fracciones de).

Todo es blanco, no se reconocen paredes ni piso ni techo. Momentos vividos aparecen delante de mí y me sumerjo en ellos como si los estuviera viviendo de nuevo, al mismo tiempo soy la observadora omnisciente o testigo. Primero veo una foto, el instante retratado, estático, que luego cobra vida...

El día que nací, 9 de agosto de 1982 a las 11.28 hs, estaba tan ansiosa que salí al mundo tres meses antes de lo previsto, ahora veo el esfuerzo y cariño de mis padres para que todo resultara de la mejor manera posible. Mis primeros juegos en el moisés, mis primeros pasitos, el jardín de infantes, las maestras (siempre amorosas), las tardes en la playa de Costa Azul, el nacimiento de mi hermana, los juegos con mis primas, fines de semana en casa de mi abuela en Pacheco con todas las primas o con mi hermana, las navidades, la primera bicicleta (los moretones y caídas aprendiendo...), la rayuela o soga o escondida en la tardecita con amigos del barrio, las tardes en Lanús ya sea con la abuela y abuelo o con la madrina (siempre consintiéndome, brindándome todo su amor y sus rayitos de sol), la primaria, las clases de japonés en el Club Norte, las amigas del colegio, el primer chico que me gustó, la primera carta de amor, el primer diario íntimo, los cumpleaños en salones con música y bola de espejos, los primeros asaltos (la botellita, el semáforo), el viaje a Córdoba, la primera poesía, el primer beso (en un verdad-consecuencia orquestado por amigas), mi primer lento, la secundaria, la primera vez que fui a bailar, otro primer beso, el viaje de 15 a Europa, viajar a capital con Vicky, la primera declaración de amor (tímida y estúpida, aliviadora), el viaje a NY, el viaje de egresados a Bariloche, el ingreso a la facultad, las amigas facultativas, la nota conseguida con tanto esfuerzo (sudor y lagrimas), teatro...

De pronto las personas que se van dejando una estela, aparecen y saludan...


30 segundos, 21 gramos, una voz que me susurra: la temperatura en el cielo 25°, días siempre soleados, la probabilidades de problemas (lluvias y chaparrones, huracanes y terremotos, tsunamis y tifones) son nulas, el tráfico fluido, como siempre...


Open your eyes...

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El Diario de Amy Jones© 2005 | Plantilla Blogger

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