Tal vez navegando a la deriva haya sido consecuencia del viaje al sur, quién sabe, tal vez este procesando en este momento lo que fue esa experiencia religiosa (cualquier asociación con Enrique Iglesias y su canción queda total y terminantemente prohibida, o en todo caso bajo su responsabilidad), creo que es una lógica consecuencia de lo que vivo, de lo que para mi es la vida, del sinsentido del aquí y ahora (no pertenezco a esa filosofía, por más que lo intenten no me convertirán; la vida es algo más que esto, que este momento -contradicción 2-, hay un sentido de trascendencia que persiste en mi)…
Un mal guión, una extra en una película de bajo presupuesto que ni siquiera pasaron en el cine, así me sentía tiempo, bastante tiempo atrás. A riesgo de lo que pueda suceder luego de este post, o lo que pueda desencadenar en personas susceptibles o agarradas a cada palabra escrita (¡a las palabras se las lleva el viento!), diría que estoy audicionando para papeles mejores, tal vez no esté preparada para el protagónico pero estoy en camino, lentamente las cosas (a veces y sólo a veces) parecieran encabezarse, eso es lo que siento AHORA, mientas no resigno mi sentido de trascendencia no encontrado (que en algún momento de mi vida buscaré posiblemente en la religión budista tibetana o en algún otro lado, fundamentación teórica se busca –contradicción 3-).
Tal vez las palabras encontraron su cauce natural (¿las cosas estarán fluyendo?), las cosas que de una manera u otra encuentran su camino, son descubiertas en el momento justo y no buscadas…
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