domingo, 23 de octubre de 2005

Por acá también pasan los huracanes (y no hablo de Wilma)

Si, casi impredecible (bue, no tanto) una simple tormenta tropical puede convertirse en un huracán de grado 5, así no más, en un abrir y cerrar de ojos.
De repente el viento se hace más fuerte y sin darte cuenta estás en el ojo de la acción misma, lo imposible te parece posible (si, hasta viste volar vacas), y ahí está y ahí pasa...te preguntas porqué la naturaleza es capaz de semejantes catástrofes (esto es culpa de madre natura, se necesita urgente chivo expiatorio)

Pero así es, vienen y van, como si nada, no-conscientes de lo que provocan, dejando secuelas que cuesta aceptar primero y remediar después (si no preguntale a Bush, ese sí que tiene más problemas que yo). No es que puedas hacer demasiado para evitarlo, de todas formas golpeará la costa, y con suerte bajará de grado.

(S.O.S. hasta acá no llega la Cruz Roja)

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El Diario de Amy Jones© 2005 | Plantilla Blogger

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